Estudiando el Libro de los Espíritus
El retorno de la vida corpórea a la vida espiritual
Wellington Bossi, revista Visión Espírita n º 12

“… el espíritu, deja el
cuerpo físico; retornando al Mundo de los Espíritus, sin perder su individualidad”
En la última edición, de nuestro boletín, estudiamos, lo que es la encarnación de los espíritus. Hoy comprenderemos lo que sucede justo después de la muerte.
Vamos por el libro segundo, capítulo tercero, a partir de la pregunta 149, del Libro de los Espíritus, codificado por nuestro querido mentor: Allan Kardec. ¡Repasando! Consideramos el ser humano como espíritu eterno, es decir que, después de la muerte del cuerpo físico seguiremos existiendo en espíritu. No perderemos nuestra identidad, porque nuestros pensamientos quedarán guardados en el periespíritu. Empezamos a
existir, desde la creación: pasando por diferentes experiencias, a las que llamamos reencarnaciones, que tienen como principal objetivo, nuestra evolución. Aunque en general sólo vemos el cuerpo físico, el ser humano está constituido de tres partes esenciales. Primera: el cuerpo físico o ser material, análogo al de los animales y animado por un principio vital. Segunda: el alma, espíritu encarnado cuya habitación es el cuerpo. Tercera: el principio intermediario, o periespíritu, sustancia semimaterial que sirve de primera envoltura al espíritu y une el alma con el cuerpo.
Teniendo todos esos conceptos presentes ya podemos adentrarnos en el capítulo tercero: “El alma después de la muerte”.
Cada espíritu es un mundo diferente. Y cada desencarnación ocurrirá en consecuencia, no sólo de esa última existencia, sino también del cúmulo de experiencias adquiridas en la eternidad de cada individuo. En líneas generales, podemos entender que después de la muerte nos llevamos del cuerpo físico solamente los recuerdos de la última existencia, pudiendo estar lleno de dulzura o amargura, según lo que haya hecho en
vida. El desprendimiento del alma del cuerpo material se opera con los desligamientos de los vínculos que la retenían, siendo éste de forma gradual. Poco a poco se desprende de sus ataduras, estas se sueltan, pero no se quiebran.
Todos nosotros pasaremos por esa experiencia, pero cada uno la vivirá de una forma diferente dependiendo de los siguientes factores: a tipos de Desencarnación; hace referencia a la forma de desprendimiento. En este caso debemos considerar la desencarnación natural y la desencarnación violenta. Desencarnación Natural: sobreviene por el agotamiento de los órganos. Desencarnación violenta: desprendimiento brusco, por accidente. Desencarnación por suicidio. En el momento de la muerte, al principio todo es confuso, hace falta algún tiempo para recobrarse. La duración de la turbación después de la muerte física es muy variable, pudiendo ser de pocas horas, algunos días o varios meses, incluso años.

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