viernes, 1 de mayo de 2015

CONFERENCIA DE DIVALDO FRANCO: 
SEXO Y CONCIENCIA

por Wellington Bossi y Susana Clavero


Divaldo empezó la conferencia diciéndonos que según la OMS, la enfermedad más mortífera para el 2025 será la depresión, a causa de los suicidios, lo será más que el cáncer o las enfermedades cardiovasculares.
El subconsciente humano es la parte autómata de nuestros actos, de nuestros instintos básicos. El inconsciente es donde activamos las experiencias más remotas, es donde está nuestro destino, lo que tenemos que vivir. Es como el 95% de la parte oculta de un iceberg y el consciente es el 5% que si se ve.
En el acto sexual lo correcto es que esté presente la conciencia. Los miedos, la timidez o la agresividad son a causa de la represión sexual, pues por motivo de la castración o de la liberación sexual, al actuar sin conciencia en la sexualidad se producen trastornos en la persona; el martirio de las mujeres, los asesinatos de los hombres a su pareja, por debilidad psíquica y moral.
A veces nos sentimos mal por la culpa y no sabemos el porqué, según Joana de Angelis, culpa y pecado se suprimirán con el tiempo de nuestras vidas. Quién siente culpa, necesita vomitar dicha culpa; la culpa es nuestra sombra. Hay dos clases de sombra, la culpa por ignorancia, que se vuelve luz dorada al repararla; y la sombra densa a causa de nuestras acciones indignas, ellas necesitan de rehabilitación y anula el bien que se hace.
Nos dijo que según el nivel de conciencia de la persona, así es el nivel de juzgamiento que posee.
En la segunda parte de su conferencia utilizó diapositivas, método muy poco utilizado por él, sobre el libro El caballero de la armadura oxidada, para exponernos el  tema, la figura del padre en una familia. Nos habló del encuentro con el Papa, que en su discurso habló de la importancia de dicha figura, que debe estar menos interesado en el trabajo y lo material y si más en el trato y cercanía a los hijos.
El caballero, protagonista del libro, a causa de la armadura, hacía que esa máscara impidiera que su hijo lo conociera y lo considerara un ser lejano. El adulto que se siente herido, es su parte infantil la que se siente herida. Hay que quitarse esa máscara para no dañar al otro, y romper ese círculo vicioso de hacer daño y pedir perdón.
Los pasos necesarios para salir de la armadura son la humildad y el Camino de la Verdad, estrecho camino, áspero y empinado, que hay que hacer a pie. Todos conocemos el camino del Bien, lo que es correcto; y la llave de cómo hacer es a través del Silencio, el Conocimiento, y la Voluntad y Osadía. El Ego debe dar paso al Yo. En la batalla del Camino de la Verdad, lo primordial es amarse a sí mismo.  Al abrirse es normal que nos venga el dolor, pero las lágrimas ayudan a madurar el Ego, y a empezar a ver caer la máscara; nuestro gobernador interno tiene que ir al Silencio para encontrar las soluciones de los problemas, pues los pensamientos son ondas, dardos que pueden llegar a los demás. Hay que oír el Silencio para oír a nuestro verdadero Yo. Un consejo al médium es la necesidad de silencio mental y estar calmado para la comunicación, pues puede ocurrir que no sea correcta dicha comunicación y surja los conflictos internos a través del animismo.
En ese camino se llega al Conocimiento, y es necesario que sepamos hacer nuestro ese Conocimiento y vivirlo; tener el coraje de ver y aceptar nuestra sombra, pues la sombra suele predominar al Conocimiento.  El Saber y el Ser son las herramientas de la Evolución. El Conocimiento es la luz en la sombra.
Hay que no confundir amor con necesidad, sólo sabemos amar cuando nos amamos. Sí nos conocemos, sabemos conocer nuestros defectos, tenemos la humildad de reconocer nuestros errores y de pedir perdón, con el Conocimiento sale nuestra bondad, nuestra inocencia y belleza, nuestro amor e inteligencia, y con paso firme llegamos a la Voluntad. Tener el valor de enfrentar nuestras imperfecciones, el autoconocimiento puede ganar al miedo y la duda. Mientras avanzamos, nuestras imperfecciones van desapareciendo.
Nosotros somos Amor, por eso hay que realizar el sexo con amor; el sexismo hay que quitarlo y dejarlo en las glándulas genésicas.
El éxtasis sexual, el cual tiene un corto tiempo de duración, entre 16 y 18 segundos, es igual al éxtasis espiritual. La castidad es la forma correcta de realizar el acto sexual de una manera armónica y correcta. Divaldo nos contó un consejo que le dio Chico Xavier, que hay que hablar con las células de nuestro cuerpo a través de la meditación, pidiéndoles usar esas fuerzas para las fuerzas de la Creatividad, la fuerza de la Ternura.
La soledad o los celos son debidos a la inseguridad, el ataque al Ego; si alguien me es infiel, el problema es de él, no mío.
Después del arrepentimiento debemos experimentar también la expiación para la rehabilitación del mal. Nuestras oraciones deben de ser de gratificación, petición y homenaje a Dios; Dios nos reeduca. Cuando nos quitamos la máscara nos damos cuenta que somos la Divinidad, hijos de Dios.
La renovación del Yo necesita una gran revolución del Ego. Jesús vino a sacarnos de la esclavitud de lo moral. Todos venimos de la Sombra para la luz y todos venimos de la ignorancia a la sabiduría, para la transformación moral.
Jesús es nuestra esperanza, pues Dios nos lo puso como guía, ve a Jesús.

Conclusión, no hay transformación imposible, sólo trabajo y sacrificio. No hay error que no se pueda expiar, cualquier culpa que suframos debemos trabajar con ella para sanarnos. Cambiemos nuestro pensamiento hacía el camino de las lágrimas renovadoras, a la caridad que cura y al amor incondicional. Todos somos hijos de Dios capaces de ejercer la Divinidad en nosotros. Amémonos para querer reeducarnos y sanarnos, para crecer en la evolución y en la luz del amor.




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